Para Camille Blanchard, ingeniero soldador de Les Deux Alpes, este momento después del trabajo es especialmente precioso. Al vivir rodeado de montañas hasta donde alcanza la vista, con algunos de los recorridos más increíbles del mundo, su forma de relajarse es poner su bici en su furgoneta, conducir hasta uno de los múltiples senderos cercanos, dirigirse al descenso y comenzar a derrapar.
No importa el tiempo que haga o la energía que tenga, montar en bici es lo único en que puede pensar Camille, no solo en el trabajo, sino desde el momento en que se despierta. “Pienso en montar en bici desde las 8 de la mañana”, confiesa. “Honestamente, pienso en ello continuamente.”
¿Y quién puede culparle? Con los Alpes de fondo y kilómetros de caminos esperando a que los descubras, pocos podrían resistirse a su llamada.